Hablar solo hablar
Años atrás la prueba casera de locura daba positiva, si se veía un hombre hablando solo con las paredes.
Pero hoy, aprendimos algunas cosas de lo relativo y hay que chequear caso por caso antes de emitir un juicio a valor.
En estos tiempos queda establecido que la realidad no es definitiva para todos, puesto que el reino de la tecnología, hace temblar el imperio de lo absoluto y el imperio de las creencias.
Pero vamos a volver al caso de ese hombre que va caminando por la calle, habla enardecidamente con nadie, gesticula y levanta la voz cada vez más.
Y ahora me voy a permitir un pequeño desvió.
Seguramente muchos de ustedes pensarán, a sabiendas que este es un escrito psicológico, que esta escena es característica de una alucinación de las psicosis. Una alucinación auditiva donde el sujeto lucha contra sus demonios interiores. Donde nuestro pobre hombre asolado por esas voces que le llegan de lo real, trata de defenderse de todas las formas que encuentra.
Casi a los gritos.
Los mandatos más crueles, en la psicosis, acusan desde adentro, recordándole al sujeto la gravedad de su patología crónica, a cada instante, a cada momento.
Ahora… nuestro sujeto, el sujeto de este ficticio escrito, el que va por la vereda, no es un psicótico. Sino que está compenetrado en una conversación amorosa por su celular. Utilizando los auriculares pertinentes para el caso, el hombre va cortando con el vínculo del mundo exterior y no registra los ojos de sus curiosos pares.
Nuestro hombre no espera el cara a cara, habla y no puede dejar de hablar.
El punto es que no es tan sencillo dejar de hablar, porque para ser, hay que hablar y por supuesto nuestro narcisismo nos conduce, no solo a hablar, sino a ser el más escuchado de todos.
El dueño del saber y la verdad con mayúscula (VERDAD)
Quizás el hombre del celular ande por esos caminos, convenciendo a su amada, que es él quien sabe lo que ella verdaderamente necesita.
En realidad pensaba que en más de una relación, hace más falta escuchar sin miedo, que hablar sin sentido.
Pero como uno es de lo que habla, siempre se habla.
Un paciente psicótico asolado por las voces, me dice, lo malo de esta enfermedad es que nunca se descansa, siempre estoy pensando, siempre estoy hablando, siempre están esas voces, siempre.
Pero ….
¿Por qué no es sencillo dejar de hablar?
¿Por qué no escuchar el deseo del otro?
¿Por qué no callar si se lo requiere?
Nadie olvide que hablar no es lo único necesario para un discurso, para que el discurso tome su potencial se requiere de otro que lo escuche.
Por otro lado en la cadena discursiva es indudable que el silencio es trascendental entre palabra y palabra.
El discurso esta intrínsecamente formado por silencios, si no fuera así, todo sería un ruido.
El silencio es la herramienta para que el sujeto pueda escucharse la pavadas que muchas veces dice.
Sabemos que los pensamientos se hacen palabras y luego otros reciben esos mensajes confusos de nosotros, nosotros los que creemos ser claros cuando hablamos y solo somos una mera versión de los hechos.
Volvamos a la acción de hablar, de hablar solo, esta vez, sin apelar al golpe bajo de la psicosis o el celular. Corrientemente nos cruzamos sujetos hablando a la nada. Algunos cuando andan en bicicleta, otros en autos, seguramente ha notado tipos con largas conversaciones en sus motos o paseando por algún parque.
El hablar solo es parte de nosotros y no necesariamente denota una patología.
Uno habla permanentemente con sí mismo y para nosotros los que venimos del psicoanálisis, el sujeto no solo habla, sino que habla con más de una lengua, pero ese es tema de otro escrito.
Cuando en pensamiento no resiste la barrera del silencio y se vuelve palabra, se habla solo a manera de descarga del aparato psíquico que busca equilibrar la tensión interna.
Esto no implica nada del orden de la enfermedad psicológica, la compulsión excesiva, desmedida, solo sería lo que requeriría atención, los excesos siempre requieren atención y denotan un síntoma.
Cuando se habla solo tal vez intervengan algunas de estas preguntas.
¿Quizás tenga que ver con alguna ansiedad?
¿Quizás el sujeto debería haber dicho algo que cayó?
¿Quizás no pueda dejar de hablar?
¿Quizás piense que hablar solo o con otro es lo mismo? Total nadie lo escucha.
Las representaciones inconscientes, se hacen palabras, se fantasean situaciones y en medio de sueños diurnos, escapan algunas palabras, el hombre está solo, solo y hablando.
Latinoamérica se busca
Ella regalo su identidad a todos los que creyeron en su presencia, sin egoísmos ni selección previa, se ofreció a santos y demonios. Justos y sanguinarios.
La ansiedad del anhelado encuentro insistía en su interior, insistía, reduciendo frecuencias, comiendo los tiempos y los silencios.
Puja y cuando algo puja, no se sabe bien porque, pero algo grande se va creando, se va contorneando.
Ese gran sentir inentendible, toma salvajemente cuerpo, cuerpo de ansiedad extrema, cuerpo que tiene que ver con la intimidad inigualable del ser.
Ella se busco en sus propias venas azules y en sus arterias más marrones.
Sobrevoló el Atlántico y el Pacifico, el Paraná el Uruguay, el Amazonas…nada nada apareció en sus aguas, el reflejo de su rostro seguía perdido, negado a sus ojos, ausentado irrefutablemente.
Sin reflejo ni esperanza, su presencia no se hacia…ella debía ser, ser para los suyos, ser para sí misma, paras no ser otra, para no ser todos.
Ella sabía que sin imagen se perdía entere todas las miradas.
Para ser hay que verse, al verse será más y reconocerá su historia
Latinoamérica hundida en su desesperación se buscó inútilmente, solo sombras bailaban entre las aguas, pero el rostro se hacía nada, era nada, nada de nada.
La pena cayó fuerte como las lagrimas de sus vencidas mejillas, lagrimas límpida que bañaban el suelo árido.
Rápidamente, la tierra se hizo agua, el agua se hizo lago y las cristalinas gotas de sus lágrimas les devolvieron a Latinoamérica el tan deseado reflejo.
Ella se deslizo lentamente al borde de la verdad, parada en el espejo de agua busco su figura sabiendo que al fin podría ver su verdadero rostro.
Espejos rotos, pedazos inconexos del ser se plasmas borrosamente entre las aguas. ¡Fragmentos, solo fragmentos! Miles de ellos millones de de ellos, uno por cada vida, uno por cada muerto. Juntos eran sombras, pero paradójicamente cada uno brillaba en su interior.
Allí estaban las minas de potosí con sus indios masacrados, la campaña de Bolívar y San Martin. La Guerra por las Malvinas, los desaparecidos y sus torturadores, la guerra de Paraguay, los que matan por monedas, los que se someten a la droga, los esclavos de la ignorancia, los maestros, los científicos, los políticos corrutos, los miedos, la sexualidad mancillada, los hijos de la esperanza, las riquezas, la juventud, el placer, el amor latino y todos los demás.
Latinoamérica todavía no puede verse, abre sus labios y salen mil voces sin palabras.
Latinoamérica crese en sus fragmentos, su juventud da esperanza a un mundo que lleno de viejos gobernantes. Tiranos mal sanos, creadores de bestias que arrasaron la humanidad en pro de su única verdad. ¿Latinoamérica mostrará nuevas utopías?
¿Latinoamérica podrá verse?
Fundación Subjetiva (Amores y Enfermedad)
Un estallido erótico se produjo con la fuerza de mil bomba nucleares. La energía estaba libre y libremente viajaba con vehemencia sin bordes ni detenciones. Algo debía ocurrir ...
El estallido tenía que ser contenido, apaciguado, encapsulado, acotado por una función de corte.
En ese mítico momento entre circulaciones y efluvios la energía se depositó el los bordes de la carne de aquel ser, era una película de tallaba los contornos dando paso a la fundación de un cuerpo.
La energía formaba fronteras entre, lo externo y lo interno, el uno y el otro.
Un borde erótico entre su intimo mundo interior, fascinante, complejo, casi inaccesible. Un borde erótico entre el inmenso mundo de otros.
La energía pujante, se constituía en un escriba inconsciente, trazaba mapas, creaba regiones y accidentes en el nuevo habitad del sujeto.
Así la libido se depositaba con diferente intensidad en todos los lados del flamante cuerpo, en los genitales, en la boca, en las extremidades en el interior de cada órgano vital.
Como con un alo de luz se pintaban la carne, los huesos y la fronteras.
Claros oscuros diferentes en la construcción de cada sujeto.
Existían infinitas intensidades que marcaran infinitos intereses, el color de ojos, la nariz, la ulcera, los pies, el pulmón, los pies, las uñas, etcétera
La historia familiar de cada uno marca la huella de lo inconsciente en el cuerpo que soportamos.
Poco a poco y en un tiempo lógico prudencial, la energía libre queda ligada a un cuerpo intentando evitar los excesos y la explosión del mismo.
Ya no pueden darse ni tremendos estallidos mi profundos vacíos, el sujeto coexiste con su pulsión.
Cada uno y cada otro pintado por su carga constante trata de ligarla, soñando creando, escribiendo, fabricando síntomas, hablando y hablando.
Pero para hablar se necesita otro, y la palabra es la que produce que el sujeto no implote en su propia soledad, no se quede sin el otro mirándose así mismo, ahogándose en su propia imagen como el viejo Narciso.
Entonces se puede pensar :
¿Por qué algunos órganos se dañan y otros no? (síntoma psicológico)
¿Qué pasa cuando toda la energía se pone dentro y no hay interés por nada? (depresión)
¿Dónde va a parar parte de la energía cuando nos enamoramos? (al otro)
¿Un sujeto se muere por ausencia de energía o por exceso de energía libre? (pienselo)
¿La terapia sirve para ligar energía? (si, una terapia psicológica esta hecha de palabras)
La salud se obtiene junto al otro, con el otro y por los otros.
El vínculo contribuye a la sanación.
Pero si bien estas reflexiones son ciertas, también se puede afirmar que
los hombres siembre soñaron y sueñan en controlar las variable de la vida.
Controlar la energía vital, erótica de uno, de otro y de todos. A pesar de los esfuerzo de la humanidad no existe quien no sucumba ante la energía libre. Todos morimos de algo y muchos morimos por nuestros propios síntomas inconscientes.
Por esto de lo que se trata es que nuestra energía deje huellas y circule en la vida del otro, creando historias y relatos. Por ende expresando nuestro discurso y escuchando otros, seguramente nuestras vidas cobraran algo sentido en su segmentado viaje.
Entre murallas y Puentes
Cuando pensamos sobre la construcción de un sujeto, es fácil advertir que cada uno de nosotros nos pasamos la vida, al igual que un arquitecto, construyendo y reconstruyendo puentes y murallas. Con vehemencia y ahínco establecemos puentes con los otros, tratando de comunicarnos de aprender, dejando que el vínculo nos modifique con cada intercambio de palabras.
Pero acto seguido y con la misma pasión de la construcción de puentes, elevamos sólidas murallas en procura de salvaguardar nuestra identidad. De preservar la esencia de los valores familiares más puros.
Sosteniendo así incansablemente vicios y virtudes adquiridas en los años dorados de la infancia. Vicios y virtudes finamente supervisados por la mirada atenta de nuestros mayores.
Puentes y murallas.
¿Quién sabe cual es la justa distancia que se debe sostener ante los demás? Ante el ser amado. Ante el enemigo. Ante los hijos. Ante los deseos propios.
Sin duda cuando hablamos de murallas, hablamos de la materia prima con la que están edificadas, el silencio, el desinterés, la soledad y por supuesto el material que amalgama todos los componentes, el miedo al otro.
El instalado pensamiento que el otro es el que daña y viene a robarte lo tuyo.
Entonces :
¿Como se hace para no sucumbir ante el miedo? y no encerrarse
¿Como se hace para decir “ yo pienso diferente” ?
¿Como se hace para amar y no desaparecer en el ser amado?
¿Cómo se puede construir puentes acorde al deseo de cada uno?
Entre murallas y puentes edificamos nuestra existencia, repetimos errores y elaboramos nuevos paradigmas, nos equivocamos, nos cansamos de nosotros mismos y también de los demás.
Pero quizás lo alentador de la realidad futura, es que la humanidad al igual que el sujeto, a pesar de las altas muralla nunca jamás dejará de hablar y para el acto de hablar se necesita más que la presencia uno mismo. Se necesita otro que este dispuesto a escuchar y construir un puente compartido. ¿ Y usted que esta construyendo ?